CATALINA
El despertador sonó desde la mesita de noche y al abrir los ojos, un gruñido escapó de mis labios.
"No puedo creer que ya sea martes." Murmuré, sintiéndome sin ganas de ir al trabajo.
Villaverde.
De repente salté de la cama con un entusiasmo que no podía explicar. Visitar comunidades desfavorecidas era algo que me apasionaba, o que estaba empezando a apasionarme, y ver las sonrisas agradecidas en los rostros de las mujeres y los niños era suficiente para llenarme de satisfacción.
Era e