ALEJANDRO
Marisol estaba dormida a las nueve.
Lo sé porque lo comprobé. Pasé por su puerta de camino de vuelta de la cocina y no escuché nada, solo la quietud particular de una habitación con alguien durmiendo en ella, y me quedé ahí un momento antes de continuar por el pasillo.
Hace tres meses no habría pasado por su puerta.
Habría tomado una ruta completamente diferente.
Catalina ya estaba en la cama cuando entré, en su lado, que era su lado ahora, había sido su lado durante tres meses, y est