PUNTO DE VISTA DE HARPER
No entendí la palabra al principio.
Si te quedas en este ascensor conmigo, no podré detenerme.
El ascensor dejó de moverse.
Lo sentí primero, ese delicado cambio en la presión, el silencio de la maquinaria apagándose. Estábamos suspendidos entre pisos, atrapados en una caja de metal con paredes espejadas, con un hombre cuyas pupilas habían devorado sus iris.
Entonces el ascensor empezó a subir, suave y silencioso, como si no acabara de atrapar a dos personas dentro. Un