La voz de Lloyd no podía ocultar la emoción contenida.
Apareció en la entrada del casino y avanzó con paso firme hacia mí, con la mirada fija, como si temiera que desapareciera en cualquier instante.
Su expresión era compleja: había sorpresa, arrepentimiento y una profunda culpa.
Pero cuando se acercó, fue detenido por mis hombres.
—Nelly, siempre te he estado buscando, ¿podemos hablar? —
Me miró con dolor, su voz ronca y áspera como si hubiera tragado arena.
Ver a Lloyd me hacía recordar el dol