Capítulo 8
Manuel no me hizo caso. Volvió al día siguiente.

Esta vez no apareció en la universidad, sino frente a mi edificio. Llevaba dos bolsas grandes y esperaba junto a la entrada.

Lo observé desde la ventana durante un minuto, pero no bajé. Permaneció allí tres horas. Al final dejó las bolsas con el conserje y se marchó.

Cuando fui a recogerlas, el hombre me preguntó:

—¿Era tu esposo? Se veía todo un caballero. Esperó muchísimo tiempo.

No le expliqué nada. Subí con las bolsas.

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