Capítulo 24: Se renovó
La cabaña olía a pino y humo de leña. El hombre estaba sentado al borde de la cama, observando a la mujer trenzarse el cabello a la tenue luz del farol. Ella trabajaba despacio, sus dedos se movían con el mismo cuidado con el que cocinaba o lo acariciaba. Él extendió la mano y le tomó una, acercándola hasta que quedó entre sus rodillas.
Ella le sonrió, una sonrisa que hacía que el resto del mundo pareciera lejano. Él apoyó la frente en su vientre, aspirando su aroma. Dura