Capítulo 114: La verdad que nadie esperaba oír
El denso silencio en el gran salón de la mansión Moretti oprimía como una tormenta a punto de estallar. Las lámparas de araña de cristal proyectaban una luz fragmentada sobre los pulidos suelos de mármol, iluminando rostros congelados en distintos tonos de temor y expectación. Liliana permanecía erguida en el centro, con los hombros rectos y los puños apretados a los costados con tanta fuerza que sus nudillos brillaban blancos. Su pecho subía y baj