LYNETTE
Observo sus pequeños rostros, mis hijos están durmiendo en el sofá de espera, abrazando a una Rina soñolienta, en cuanto llagamos al hospital, ordené que me los trajeran porque no pienso separarme de ellos y de Brentt, y porque ahora sé que puedo defenderlos de cualquier peligro, yo a ellos cuatro no pienso perderlos de vista nunca, mucho menos a su padre.
Han pasado las horas, ya casi amanece, el doctor que lo operó dijo que Brentt tuvo mucha suerte, ya que la bala no perforó ningun