BRENTT
Quienes se creían que eran los miembros de la orden como para tener el valor de enfrentarme, y no solo eso, sino, querer manejar los hilos de mi vida, tal vez con mi padre se lo hicieron, pero sin duda, no iba a ser mi caso, ambos habíamos escogido caminos distintos, caminos que nunca más íbamos a poder hacer que se crucen.
Y ahora, me encontraba ahí, en medio de una de las salas de conferencia que solían tener los treinta miembros de la orden, personas tanto importantes como influyente