BRENTT
Cuando Boris me detuvo al final de la puerta en la entrada principal, y argumentó que teníamos un sitio que visitar antes de que dieran las dos de la madrugada, jamás imaginé que era en la jaula, un sitio donde se encuentran los traidores de la organización, soportando las más duras pruebas.
—¿Esto es tu idea de una buena anoche? —le pregunto con incredulidad.
Todo mientras mi mente no dejaba de trabajar en dos cosas, en lo que había pasado en la asamblea, y dos, en lo que iba a hacer,