BRENTT
HORAS ANTES
—No.
Rina sale corriendo y ni siquiera me duele el pisotón que me dio con tan poca fuerza que tiene, pero no puedo evitar sonreír, ella es demasiado hermosa, más que su propia madre, salgo y cuando la veo, ella está sentada en el sofá, con un… joder.
—Rina —decir su nombre incluso hace que mi corazón lata con fuerza—. Dame el arma, ¿quieres?
Ella tiene un arma que mantiene fija en mí, mis hombres esperan a mis órdenes, las cuales no doy porque no quiero que salga lastimada