BRENTT
Mentiras, eso es lo que leo en el rostro de Lynette todo el tiempo, tuve que recurrir a toda la poca paciencia que me queda para no darle por el culo para que me dijera la verdad, una que viene rondando en mi cabeza desde que vi la fecha de nacimiento de su hija, no soy un crío, y si hago las cuentas, no parece que sea hija de Zair, a menos de que ellos dos hubieran follado en una de las tantas ocasiones en las que él se coló en mi fortaleza para verla, es que pensar siquiera en esa posi