Para cuando la alarma despertó a Leticia, ya estaba sola en la cama. Al lado, en la mesita de noche, Rayan había dejado una nota diciéndole sobre el desayuno, felicitándola y dejando un dibujo que ella intuyó que era un beso. Se carcajeó un poco.
Le hubiera gustado despertar con él, dado que no sabía si lo haría de nuevo.
Plash. Se abofeteó mentalmente. Esos pensamientos ya la estaban abrumando otra vez.
—Leticia, enfócate— se dijo a sí misma— Graduación, misión, confesarte y después todo lo de