— Se que ahora no crees en mí, pero un día verás que te amo y deseo envejecer a tu lado y que me des muchos besitos y seas mía todos los días hasta que muera— dijo él.
Ella le sonrió y respondió:
— Sigue esforzándote, voy a ver a mi bebé.
Está conversación se daba en el comedor,ella subió, su bebé estaba dormido a esa hora, pero ella necesitaba salir de la presencia de su esposo, si no iba a terminar claudicando ante sus promesas.
Mientras Meredith y Benjamín ya tenían un plan de acción con la