—Me imagino que usted habla así porque ha de tener experiencia en cuidar niños; ¿cuántos niños tuvo?— preguntó Mavis.
— Nunca me he casado mi señora, es más hasta hace poco era alérgico a los niños, pero Jeremiah mi sobrino nieto,— dijo Joseph divertido— hizo que reconsiderara mi actitud hostil y ahora los tolero un poco más.
De inmediato surgió entre ellos una cálida camaradería, y las conversaciones giraron en torno a niños y matrimonios fallidos.
— ¡Usted sí que tiene cara de haber tenido