El sobre era blanco, grueso, con un peso que hablaba de tradición y poder. En el centro, grabado en bajo relieve con tinta dorada, destacaba el escudo de la familia Visconti: una serpiente coronada devorando a un ser humano. Occia lo reconoció de inmediato. No era solo un símbolo nobiliario, era también una advertencia.
Sostuvo el sobre entre los dedos, sin abrirlo aún, y caminó hasta el estudio donde Livia revisaba unos documentos. La luz entraba por la ventana con suavidad, iluminando los pli