Estabamos los cinco sentados en los comodos sillones de aquel moderno despacho, cuando de pronto uno de los abogados empezó a hablarme como si me conociera de siempre
— Alice permítame presentarme, me llamo Alexandre y en principio vamos a firmar un contrato de confidencialidad, ya que todo lo que se hable en este despacho, será absolutamente secreto, así como toda la información que vamos a leer hoy y aquí como cualquier conversación que en el futuro se tenga relacionada con este asunto, está