Después de desayunar Marco se marchó a su despacho para trabajar, quedándome yo en la cocina para ayudar a mi nana a recoger y preparar la comida. Una vez que ya no tenía nada que hacer, me fui al despacho, toque la puerta con los dedos entrando después mirándome Marco mientras me sonreía.
— ¿Puedo quedarme un rato contigo? — pregunte
— Ven aqui, sientate en mis piernas — me dijo
Una vez que ya me senté, me rodeo la cintura con sus brazos, pegando nuestros labios en un suave y sensual beso
— ¿