Marco por la noche pudo conseguir marcharse de la casa de mi amiga sin que los que me vigilaban a mi notaran su presencia, ya que al día siguiente tenía que trabajar. Por la mañana me desperté por la luz que entraba por la ventana, me levanté como pude para ir al cuarto de baño, después de asearme me fui a la cocina, viendo a Bianca como preparaba el desayuno para ella y para mi.
— Buenos días, no prepares mucho no tengo hambre, solo quiero un café — le dije
– Buenos días petarda, me da igual,