La fiesta estaba muy animada, solo que las empleadas de Marco se le acercaban con mucha sensualidad, mientras mi esposo y yo cruzábamos nuestras miradas, aunque ni él ni ninguna de las mujeres que había en aquella sala, hicieron algo de lo que yo pudiera pensar mal, no me encontraba muy a gusto. Me fui de la sala, hacia el pasillo, un pasillo largo y totalmente vacío, cuando al doblar una esquina, me tropecé con un hombre. Al mirar sus ojos enseguida supe de quien se trataba
— ¿William, qué ha