DONDE HUBO FUEGO. CAPÍTULO 21. Una idea y un infierno
DONDE HUBO FUEGO. CAPÍTULO 21. Una idea y un infierno
Javier despegó los labios para tomar aire, porque ni siquiera sabía cómo responderle a eso. Habría hecho casi cualquier cosa para que ella no se fuera, pero no podía permitir que se quedara solo por lástima.
—Ximena, confío en ti con mi vida —le dijo con sinceridad—. Pero soy un adulto funcional, testarudo pero funcional. No tienes que...
—No te debo nada, ya lo sé muy bien —respondió ella—. Pero eso no cambia el hecho de que eres importante