CAPÍTULO 38. Sin opciones
CAPÍTULO 38. Sin opciones
Estaba enloqueciendo. La era de verdad sentía que estaba enloqueciendo porque apenas a dos días de la primera recogida de la cosecha nadie quería comprarla. Cada vez que miraba a su abuelo podía notar su preocupación, y sobre todo aunque no dijera nada, aquella sospecha implícita de que alguien le estaba bloqueando el camino para que nada les saliera bien estaba allí.
—Es ese hombre ¿verdad? —preguntó Naiara y el señor Félix se mesó los cabellos y se atusó la barba con