CAPÍTULO 111. Un hombre desesperado
CAPÍTULO 111. Un hombre desesperado
Y no era precisamente una metáfora. Francisco Leal abrió los ojos desmesuradamente en el mismo momento en que el capitán de la policía le hizo un gesto a uno de sus hombres, y de una de las camionetas vio que bajaba la patrulla canina con tres animales.
—Tenemos perros —confirmó el jefe de la policía, al que Francisco solo había conseguido terminar de exasperar con aquella amenaza de que conseguiría que lo despidieran de su puesto—. Y debo decir que la patrul