CAPÍTULO 110. ¿Qué tienes contra mí?
Quizás había un momento especial para que un hombre perdiera la razón, o quizás no había que perder la razón para tomar malas decisiones, porque con el respaldo de unas cuantas botellas de alcohol, o con una abstinencia de él, era demasiado fácil que el cerebro dejara de funcionar claramente.
Sin embargo aunque aquella cuatrimoto había regresado a la casa a toda prisa, traqueteando por el camino de tierra y amenazando con volcarse de cuando en cuando en las curvas, Justin llegó diez minutos des