Cuando Ángel dijo “larga e íntima relación”, supe que me acababa de poner en un desagradable aprieto, porque Adam malinterpretó esas palabras apenas salieron de su boca.
Sus dedos se clavaron en mis costillas cuando me aplastó contra su costado y sus facciones se endurecieron.
—Eso no lo sabía —incluso la voz le cambió, se volvió un témpano helado—. ¿Le importaría decirme qué significa eso?
Traté de intervenir.
—Por favor, no creas que este tipo y yo...
Adam bajó los ojos y me silenció. Estaba