A diferencia de mi vestimenta habitual, que siempre elegía aquella que disimulará mi embarazo, esta vez escogí un entallado vestido que resaltará mis 17 semanas de gestación. Incluso puse empeño en mi maquillaje y en mi pelo, antes de salir de la habitación dejando a Adam durmiendo profundamente.
Salí sin ningún contratiempo a medianoche y tomé mi coche, para después abandonar la propiedad en el mayor sigilo. Había citado a la exmujer de mi marido en un discreto restaurante, que yo frecuentaba c