⸃୭⇁◡̥ Samuel ⸃୭⇁◡̥
En el momento en que la maestra comenzó con sus explicaciones sobre los masajes que debía realizar hoy, supe al instante por qué Leah se encontraba de tan mal humor. Su espalda estaba bastante tensa; pude notarlo apenas empecé a masajearla. Además, desde donde me encontraba podía ver lo hinchados que estaban sus pies: la inflamación había vuelto, y con ella seguramente el dolor y la incomodidad.
Cuando llegó el cambio de masaje y me tocó atender sus pechos, sonreí con cierta maldad. Ella se apegó a mi pecho y suspiró a gusto al sentir nuevamente su dulce aroma contra mí. Acomodé mis manos en sus pechos y comencé el masaje, acariciando con delicadeza mientras me preguntaba qué era lo que la tenía tan afectada ese día.
—¿Estás mejor? —sabía que aquella pregunta sutil me daría una respuesta amplia, y por eso la hice. Quería entender qué le ocurría.
—Sí, solo tenía náuseas, pero ahora me encuentro mejor.
Asentí ante lo dicho y observé cómo su cuerpo reposaba sobre el mí