UNA SOLA NOCHE. CAPITULO 23. Su Majestad
Karim no se había equivocado, apenas aterrizaron en Riad ya había una escolta lista para él y sus acompañantes, pero aunque revisaron el avión de arriba abajo, no pudieron encontrar a nadie más que a él y a Massimo. Una caravana de autos de lujo los estaba esperando ya y poco después los conducían hasta una enorme mansión en las afueras de la capital.
—Para estar peleando por la justicia, estos tipos no se ven muy indefensos —murmuró Massimo—, ¡ni pobres!
—Para que veas, que la maldit@ avaricia