MUÑEQUITA. CAPÍTULO 51. El amargo final
Podía parecer una locura que alguien fuera capaz de hacerle eso a su propia madre, pero la realidad era que esa era la misma mujer que acababa de ordenarle a Kristoff que matara a su medio hermano.
Esa no era la clase de mafia que habían construido las grandes organizaciones.
Y esa no era el tipo de familia en el que ninguno de ellos había crecido, porque no había nada más cierto que lo más importante para cada una de las personas que estaban en aquella sala, excepto para Nhora y Kristoff, era