MUÑEQUITA. CAPÍTULO 14. Minutos eternos
Para Mitch los segundos pasaban como si fueran años. Su cerebro estaba em botado y su corazón estaba lleno de dolor. Solo alcanzó a ver cómo el bombero se precipitaba bajo el Lamborghini y luego gritaba para avisar que ya la tenía.
Entre cuatro se apresuraron a tirar de él y un instante después lo sacaban por aquel agujero del parabrisas con Grace medio acostada sobre su cuerpo, inconsciente. Tan pronto como salieron del auto los paramédicos la levantaron para ponerla en una camilla y los bombe