FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPÍTULO 4. El hombre equivocado
Los puños de Charlie se cerraron con fiereza en torno a los documentos, estrujándolos un poco en el proceso de contener aquella impotencia que ni siquiera sabía por qué sentía. No era un idiota, pero desde que eran niños todo era igual con Faith, lo sacaba de sus cabales, lo hacía perder los estribos y tomar malas decisiones, tanto si lo provocaba como si no.
Y en aquel momento era más que evidente que no lo estaba provocando. ¡Y el maldito proyecto realmente era muy bueno!
Se levantó de su sil