FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPÍTULO 25. ¿A qué estás jugando?
Su camino estaba en otra dirección. En dirección a la salida, sin molestarla, sin hablarle, sin que se notara lo mucho que quería abrazarla y besarla porque era demasiado evidente que ya no podía.
Para empezar sus padres la acaparaban por completo, y para terminar el árabe se había ido a su casa, a esperarla, porque si algo podía reconocer Charlie era aquella llave que ella le había dado. Quería que la tierra se lo tragara y lo escupiera en le paraíso, porque el infierno que le tocaba ya lo est