FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPÍTULO 26. Eso, tú ríete.
Durante un largo segundo el silencio se hizo entre aquellos dos hombres. El rostro de Karim pasó de la incomprensión a la curiosidad y luego todo su semblante se relajó.
—No estoy jugando a nada, Charlie. Esto es algo entre Faith y yo, nada que tenga que ver contigo... al menos ya no —murmuró Karim con sorna, soltando su chaqueta de las manos del muchacho.
—¡Todo lo que tenga que ver con Faith tiene que ver conmigo! —gruñó Charlie, pero por toda respuesta el árabe se volvió hacia el mostrador,