FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPITULO 24. ¡Oye, niña, no vayas a hacer ninguna estupidez!
Charlie juraba que podía escuchar su propio corazón rompiéndose.
¿Por eso era que el tío Kainn cada vez se veía menos enojado, y Grace hasta se daba sus vueltas por la empresa? ¿Porque todos ellos ya sabían que Faith había pasado página, que estaba con alguien mejor, alguien que sí la hacía feliz y con sí estaba dispuesta a intentar que ese quince por ciento de probabilidades funcionara?
Soltó el teléfono como si se estuviera quemando y se volvió, pero no llegó a la puerta, porque Grace corrió