CAPITULO 67. Tenemos una hija...
¿Aquello era una locura? ¡Sí, indudablemente!
¿Iban a adoptar a la pequeña Jana?
¡También, indudablemente! Porque el corazón de ninguno de aquellos dos seres daba para abandonar en un orfanato a una niñita que había sufrido tanto en tan poco tiempo.
Mar la abrazó, tomándola de las manos de Alan y limpiándole la carita.
—Ya mi cielo, no llores. Nosotros te queremos mucho, y te vamos a cuidar siempre, ¿verdad que sí? —La niña hizo un puchero sin comprender y se abrazó a su cuello, mientras Gus