CAPÍTULO 66. Amor de verdad
Mar miró a Alan como si le hubiera salido otra cabeza. O sea, lo de su ex lo había entendido, pero ¿otra más?
—¿Y tú cuántas hijas fuiste dejando regadas por ahí? —lo increpó haciendo que a él se le cortara el aliento.
—¡A ninguna! ¿¡Cómo preguntas eso!? ¡Siempre me he cuidado muchísimo, claro que no voy dejando hijos regados! —respondió Alan abriendo mucho los ojos.
—¡Pues por tu bien espero que sea cierto porque después de esto si te vuelves a salir del tiesto te juro que solo te voy a dar