—No me vengas con discursos de dignidad, todas son iguales, toma el dinero y sal de aquí.
—Yo no quiero nada regalado, si me atreví a pedirle dinero es porque….
—Querías verme la cara de idiota, deja hacer teatro, los dos somos adultos…. toma el dinero y vamos a la cama.
Con un nudo en la garganta ella prefirió quedarse callada. Las lágrimas le quemaban el rostro y dudaba entre defender su dignidad o salvar a su hermano.
“Necesito ese dinero, el tiempo se agota. ¿Cómo le explico a este italian