Al salir del trabajo, Julio llegó temprano para recoger a Irene, pero ella le dijo que iba a cenar.
—¿A cenar con ellos? ¡No hay uno que se salve! —Julio se quejó.
—Vicente ha regresado. —Irene respondió.
—¿Regresó? —El rostro de Julio se iluminó un poco—. Él es el único normal.
—Voy a descansar un momento, avísame cuando lleguemos. —Irene, después de una mañana en consultas y una tarde en el hospital, estaba cansada y cerró los ojos.
—Asegúrate de desabrocharte el cinturón tú misma, no vaya a s