—¿Qué tengo que temer? —Diego la soltó y, tomando una toallita húmeda de al lado, comenzó a limpiarse las manos con calma—. Si haces algo, debes estar preparada para enfrentar las consecuencias.
Irene se sintió exhausta. Bajó la mirada y, de repente, se le ocurrió algo, preguntándole:
—¿Quién tomó la foto?
—No importa quién la tomó. —Diego respondió—. Lo que importa es qué se capturó en ella.
—¿Has puesto a alguien a vigilarme?
—No tengo esa necesidad. —Diego dijo—. En mi vida, no eres tan impor