—¡No te hagas la víctima inocente! —gritó Diego, furioso—. ¡Las fotos están aquí, son pruebas irrefutables! ¿Aún no lo admites?
—¿No has pensado que las fotos podrían ser engañosas por el ángulo? —Irene respiró hondo antes de hablar—. Siempre he considerado a Julio como parte de mi familia. Ese día él me llevó a casa, yo me quedé dormida, y lo que hizo fue ayudarme a quitarme el cinturón de seguridad…
—¿Engañosas por el ángulo? —Diego se rió despectivamente—. Entonces, ¿quieres decir que si ambo