Era Daniel.
Daniel ya había averiguado el número de habitación de Irene hacía tiempo, y también sabía que ella estaba alojada con su amiga.
Él quería crear un encuentro fortuito, pero no esperaba que sucediera tan pronto de verdad.
¿Sería que él y la esposa de Diego estaban destinados?
La situación se volvío cada vez más interesante.
Daniel fue el primero en hablar: —Nos encontramos de nuevo, Irene. Ah, ¿es este acaso tu... novio?
Su tono era burlón y su rostro mostraba una sonrisa ligera.
Despu