Capítulo 19
Daniel llevaba un gran ramo de rosas en las manos.

Al verlo, Irene casi deseó dar media vuelta y marcharse.

¿Por qué algunas personas no entendían los límites?

Ojalá esas rosas no fueran para ella. Pero al siguiente instante, Daniel estaba frente a ella y colocó las flores directamente en su regazo: —Irene, son para ti.

Irene tomó las flores con una mano y las ofreció de vuelta: —Lo siento, no puedo aceptarlas.

—Somos compatriotas, nos encontramos en el extranjero, es el destino. Regalar flor
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