Antes, al menos por gratitud a quien le había salvado la vida, siempre había sido muy cortés con ella. Pero ahora, su tono era realmente frío y desalmado.
En ese momento, Camila sintió que su decisión era la correcta.
—Está bien, sea por lo que sea, si no quieres volver a contactarme, ¿puedo hacerte una petición? —se apresuró a decir.
—Te he dicho que cualquier cosa que me pidas, si está dentro de mis posibilidades, lo haré. —respondió Diego.
—Diego, tú me ayudaste, así que, ¿qué tal si olvidamo