¡Este tipo realmente está loco!
—Vuelve a la realidad. —Al ver a Irene en un trance, Diego le dio un suave toque en la punta de la nariz.
—¿Y bien, ya se lo dijiste a tus padres? —Irene finalmente lo miró.
—Realmente... no sé cómo empezar. —Diego sacudió la cabeza, con una expresión sombría.
—Tienes que decírselo. —Irene también sintió una punzada de tristeza—. Háblales con sinceridad.
—Está bien. —Diego la miró intensamente—. Vine a buscarte porque... Ire, espero que me des un poco de valor.
—¿