—¡Mami, vamos! —exclamó Félix, saliendo rápidamente con una expresión llena de expectativa.
—Espera, cariño, tengo que confesar algo. —dijo Irene, agachándose para mirarlo.
—¿Qué es? ¿Por qué usas la palabra "confesar"?
—En realidad, hay un tío que quiere ir con nosotros a comprar regalos. —suspiró Irene en su interior antes de responder.
—¿Es el tío Diego? —preguntó Félix.
—¿Cómo lo supiste?
—Solo él haría que mami se sintiera incómoda. A mí no me importa, mientras tú estés feliz. —dijo Félix,