A su edad, ocupando un alto cargo, sabía que eran muchas las miradas que se posaban sobre él. Sin embargo, se mantenía íntegro en su función; no era corrupto ni había escándalos a su alrededor, lo que hacía imposible encontrarle un punto débil.
Cuando Eloy mencionó el nombre de Diego, Justino no reaccionó de inmediato. Fue solo después de colgar que recordó quién era.
Diego era un empresario que había colaborado en numerosas ocasiones con el gobierno, y se decía que era el hombre más rico del pa