¡Ahora entendía cuál era su verdadero objetivo!
Diego finalmente comprendió que la familia Delgado, a pesar de su fachada moralista, no era más que un grupo de personas sin escrúpulos.
¡Esa jugada era demasiado cruel! Era como si Diego estuviera condenado a morderse la lengua, sufriendo en silencio sin poder quejarse.
Pero quizás Eloy no había anticipado que su táctica, que parecía infalible, fracasaría porque Diego no siguió el juego como se esperaba.
Desde que se separó de Irene, Diego había r