Irene vio a la chica sentada en el centro.
Isabel Delgado, la hija menor de la familia Delgado y la única hija. Era la joya de la familia. Se decía que su salud no era muy buena, pero tenía mucho talento.
Hoy, al mirarla, efectivamente mostraba un aire algo enfermo, pero era atractiva, con una belleza frágil que inspiraba cariño.
—Ah, tú eres... —Alguien la reconoció—. ¡La exesposa de Diego!
Isabel había estado observando a Irene, quien rara vez salía y conocía a poca gente. Siempre había creído