Estrella se sonó la nariz, con los ojos rojos de tanto llorar.
—Tía, ya está, no llores más. —Félix le secó las lágrimas.
—Sí, no lloraré más. —Estrella tomó su pequeña mano y asintió con fuerza.
Pero después de decir eso, su cuerpo se tambaleó y sintió que todo se oscurecía, desmayándose.
—¡Estrellita! —Vicente la abrazó de inmediato.
Cuando Irene y Bella recibieron la noticia y llegaron al hospital, Estrella aún no había despertado.
—¡¿Qué demonios pasó?! —Bella estaba a punto de explotar—. ¿C