Irene bajó las pestañas, ocultando las diversas emociones en su mirada. Diego no podía verlo, pero pensaba que, en el fondo, su expresión debía ser indiferente.
—Solo quiero saber si... ¿aún tenemos alguna oportunidad de ser amigos? —continuó él.
Irene se quedó en silencio unos segundos antes de sacudir la cabeza.
—Sé que mi petición es descortés, pero si no lo hago, tal vez no podré renunciar a mis sentimientos por ti. —Diego habló con dificultad.
—Es decir, si no acepto ser tu amiga, ¿seguirás